Mareas del terror

Capítulo cuarto: Un requiem para el Distrito de Vigía
Alianzas en tiempos de terror
Las horas sin descanso marcan su punto culmine en el peor de momentos, el peligro se huele en cada esquina del Distrito de Vigía de los muelles, y figuras maliciosas amenazan con detener la carrera contra el tiempo de nuestros héroes. Las noticias vuelan rápido y muchos de los pobladores y trabajadores del mismo, han optado por dejar el lugar, mientras otros guiados por una mano invisible, comienzan a realizar los preparativos de bienvenida a la muerte.

Una neblina espesa cubre el distrito esta noche, oscuras fuerzas se han presentado y amenazan Puerta del Oeste de manera tan repentina, un baño de sangre que acabo con algunos de mis amigos, una amenaza sobrenatural que proviene del mar y hace tan pocas horas otra mas se presenta. Puerta del Oeste no es mas que un tablero para un juego de poder entre grandes fuerzas de las cuales sospecho que tan solo conocemos unas cuantas…. Susurros en mi cabeza a ratos, la amenaza de un vampiro en las costas y la presencia de un diablo entre las calles, y todo esto tan solo parece ser parte de la política, una mas sucia de lo que había imaginado.

Al comienzo, pensé que Dubar lo que necesitaba de mis servicios, un trabajo para un hombre que mi padre llamaba un experimentado aventurero, de ser así, habría buen dinero para quizás sacar a mi dulce madre de estas inmundas calles y llevarla a barrios mas altos, o quizás en Cormyr para darle una mejor vida. Sin embargo, estoy comenzando a creer que Dubar me convocaba no para pedir ayuda, si no para darme aviso de lo que sucedería, no podía arriesgar la vida de mi querida madre ante un peligro como este, iba a hacer lo que estuviera a mi alcance para salvar Puerta del Oeste.

Las Espadas de Plata parecían una organización bastante decidida, unida y confiable, aun dentro del sigilo en el que operaban. Cêrevor, hermano de las Espadas de Plata parecía junto a Dubar el mas decidido de todos a defender Puerta del Oeste, fue quien me guió a comenzar el trabajo de evitar el desembarco del Bruma Azul; en el proceso, logramos contactar con el líder de la guardia, un enano tozudo, sin embargo tan decidido en sus ideas como Dubar, y a uno de sus miembros que me extraño mucho, un alto elfo de gran habilidad mental, pero cuyas intenciones aun no he logrado descifrar.

Después de una larga y absurda discusión sin sentido con estos hombres, y un interesante intercambio de información con un diablo, finalmente Cêrevor y yo nos pusimos en marcha de regreso al mausoleo en que las Espadas de Plata se estaban reuniendo. Todo parecía cobrar sentido, los Laucennia invitaban a un vampiro para dar el abrazo a su padre y otorgarle la eternidad, mientras que el diablo vendría a recobrar su paga a los Laucennia, ¿que trato realizó esta familia con tan maligna criatura? ¿es un pacto diabolico la fuente de su dinero y su poder? ¿sería su alma la que viene a cobrar este diablo, o es acaso otra la paga que viene a buscar?. No terminaba de pensar en las opciones cuando las Estrellas Fugaces nos emboscan tan pronto llegabamos al mausoleo en que las Espadas de Plata se ocultaban. ¿Una emboscada? Pero, ¿no deberían pensar que las Espadas de Plata habrían sido eliminadas después del baño de sangre del día anterior? Al parecer entre los invitados de Dubar habría un soplón. Con cada hora que pasa, mas cartas parecen entrar a este juego de poder, aun así no puedo evitar pensar ¿quienes son los peones, y quienes las mentes maestras? son tantas ideas, algunas que se están incompletas, y otras que tal vez piense que estén completas pero me podría estar engañando.

Después de tan larga y peligrosa noche, Cêrevor por suerte logro esconder nuestra presencia en un granero de gran manera, pues al despertar notamos indicios de que nos buscaron en el lugar, al parecer hay ojos sobre nosotros en todo momento, ¿serán las Estrellas Fugaces? Es demasiado el interés en un grupo ya casi sin miembros… ¿Serán los Laucennia los que mueven sus hilos, o existe otro participante?.

De todos modos, un nuevo y oscuro día se avecinaba, aun mas oscuro de lo que en mi mente se cruzó. Las ordenes de Dubar fueron claras, las Espadas de Plata deben continuar, y con esta orden, se dispersaron para luchar otro día. En lo que a mi y Cêrevor respecta, nos dirigimos al muelle para tener la oportunidad de ver y futura-mente informar lo que sucedería el día de hoy. Después de un nuevo intento de formar una alianza con la guardia, terminamos comprando un permiso para actuar en su nombre, es un buen paso, por desgracia, sería lo único que podría llamar “bueno” desde que todo esto comenzó, pues ver como a pesar de que el capitán Aldrik habría logrado con éxito mantener alejado al Bruma Azul, de este saldría una nube tal cual su nombre menciona, dirigirse hacia la costa para darnos la vista de un horror que por un momento me recordó el frío del mar y su oscuridad en plena tormenta como alguna vez presencié. El terror que habíamos intentado evitar con tantos esfuerzos se presentó ante nosotros, con una bienvenida digna de un príncipe o un rey, el cual caminaba entre sus súbditos y los sumergía en un siniestro trance para doblegar su voluntad.

Todos los esfuerzos habrían sido en vano, solamente pude esconderme para no caer ante la influencia de este príncipe de las tinieblas, y recordar esa voz en mi mente que me decía “tu señora te puede salvar”, nuestra única esperanza tal vez se encuentre en este mar del terror, y en conseguir ayuda en otras tierras.

Y mientras la marcha del no-muerto manchaba las calles de rojo y negro, a lo lejos se pareció escuchar al patriarca de los Laucennia en su lecho.

View
Capítulo Tercero: Bajo la mirada del mal
Encuentros inesperados
Luego de los brutales acontecimientos en la “Posada del Viejo Loco”, que mantenía una fachada para el centro de operaciones, de la cofradía “Los Filos de Plata”, un mensaje errático comienza a pulular entre sus sobrevivientes; la llegada del Vampiro Gracknot Drakul es inminente y la suerte de los habitantes del Distrito de Vigía de los muelles, se agota cada segundo que pasa. Extraños susurros de naturaleza desconocida, remecen las mentes de los héroes ¿Qué misterioso secreto encierra el poder en Puerta del Oeste?

Es difícil dejar el hogar, aquel lugar donde has echado raíces, y es mucho más complejo dejar el hogar cuando es Aguas Profundas. No me importa lo que digan, quizás los baldurianos hoy se sientan los amos de Faerun, pero todo agundino que vivió en la Ciudad del Esplendor antes de la maldita Spellplague sabe porque debe estar orgulloso. Era hermosa, su evidente belleza escondía tesoros ocultos a los sentidos toscos de los humanos y enanos que alli habitaban, incluso una vez… ¿que? ¿Puerta del Oeste? ¡ah, sí!, bueno, ahí donde termina mi historia en Aguas Profundas comienza aquella en el escenario que fue Puerta del Oeste.

Para comenzar, imagina el olor más fuerte que hayas sentido en el peor puerto que hayas visitado, luego magnifícalo y extiéndelo a cada calle adoquinada, por cuadras y cuadras y tendrás una vaga idea de lo que se siente llegar al distrito portuario de aquella ciudad. No tenía otra opción, amigos queridos se arriesgaron al ayudar a alguien perseguido como yo, en especial considerando la sombría reputación de mi persecutor, verás en Aguas Profundas existe la leyenda sobre… ¿Que?… lo siento, estoy divagando.

Llegue cobijado por la noche, portaba mi equipo de mercenario y tenía un papel con un nombre: “Tuskan Bribederos”. No fue difícil encontrarlo, hombre común de fama común, posadero, grande, gordo y calvo, de higiene cuestionable pero ciertamente amable y de aspecto sincero. Ya la noche anterior la ciudad avisaba que no me mantendría ocioso mucho tiempo, un Tiefling se escapaba de entre los dedos de la guardia local en medio de un espectáculo que, a mentes no entrenadas, causaría de seguro confusión y pavor; mas no es mi caso y, antes de que aseguraran la zona de la plaza donde ocurrió el gran escape, pude inspeccionar una estatua que lloraba sangre al momento del suceso. Era evidente, rastros de magia arcana, de la escuela de transmutación… ¿como? bueno, transmutación signifi… ¡bah! no me interrumpas ¿de acuerdo? bien, como decía, la ciudad me mantendría claramente ocupado, y más pronto de lo que esperaba.

Tuskan no perdía el tiempo, me dio refugio y rápidamente me llevo allí donde podrían necesitar mis servicios. La guardia del distrito había masacrado, porque eso fue, una masacre, a un pequeño gremio de ladrones, sufriendo bajas importantes. El tabernero me presento al capitán de la guardia, un enano llamado Adrik Warstout, un sujeto severo, de voz algo nasal y, como pronto vine a conocer, resuelto a cumplir su labor de la mejor manera posible, aunque aquello implicase machacar una cabeza o dos. Entre fugaces presentaciones, no tardo mucho en darme una capa con el distintivo de la guardia y así pase a ser, una vez más, una mente de alquiler, como creo se retrata mejor mi labor.

El enano me llevo al cuartel, me enseñó los calabozos, me habló sobre las actividades anteriores y pronto llegamos al tema del día, de la semana y, tal vez, de muchos años: Un vampiro se aproximaba a la ciudad, invitado por una delas casas nobles, los Laucennia, con objetivos desconocidos pero, de seguro, oscuros. Ese nombre resonaba en mi cabeza, Laucennia, y de pronto recordé un viejo libro llamada “Orígen y Heráldica de las familias del Mar de las Estrellas”,empastado en cuero azulado, su lomo adornado con pequeñas incrustaciones metálicas, ¿me creerías que fue escrito por un mediano? pero… no me mires así, sírveme algo de vino y continúo.

Muy bien, como decía, los Laucennia no son cualquier familia, para nada, es por pocos sabido que su ascenso al poder esta cubierto de sombras, tratos diabólicos y sangre, aquella con que se sellan dichos acuerdos. De pronto, aquel tiefling fugado, quien había sido llamado a capturar por Lady Dreneris Laucennia, la primogénita de la familia, se volvía un jugador más relevante en este juego. Fue en medio de mi cátedra al capitán cuando nos interrumpió la llegada de Lord Bodrik Laucennia, hermano menor de la familia. Entro con garbo, manteniendo un rostro sereno, pero en cuanto los guardias se retiraron, se desmoronó, volviéndose un manojo de nervios, súplicas y desesperación. Se oponía a la invitación que su hermana había hecho al vampiro, solicitaba al capitán detener el arribo de éste, porque razones no me es claro, pero su petición sonaba, entre sollozos, sensata. Adrik ofreció intentar retrasarlo, pero como todo buen enano, parecía no estar dispuesto a romper las reglas o dejar desatendidas las ordenes que había recibido. Enanos, un árbol les impide ver el bosque. Lord Bodrick, más calmado, se retiró, dejando en nuestras manos el asunto, adoptó nuevamente una pose más briosa, y se retiró, no sin antes despedirse de mi con notoria deferencia… ¿has sentido que alguien sabe más de ti de lo que debería? Quizás el hombre acongojado que vimos era la máscara, y no el noble gallardo que llego… disculpa, estoy divagando.

Ya con una misión , nos dirigimos a tratar asuntos de la guardia. En el camino anunciamos la búsqueda de mercenarios para integrarse al contingente local o de grupos de aventureros en busca de dinero fácil manteniendo el orden del distrito. Un grupo rápidamente se acerco, un mago intercambio palabras con nosotros, parecía poca cosa, pero ciertamente algo ocultaba… No te afanes, ya llegaremos a ello.

Llegamos a no se donde en los muelles donde dos chicos de Aldrik detenían, con relativo éxito, una trifulca. El enano la controló rápidamente, y una vez se calmó todo, un borracho, o al menos eso aparentaba, entró en contacto con nosotros, un elfo, acompañado de un semi-humano, o semi-elfo, como quieras llamarle. Después de algunas maromas para encubrir sus intenciones, revelaron ambos sujetos, con total sobriedad cabe decir, que querían ayudar a la ciudad, que sabían lo que se aproximaba; El capitán, al parecer conociendo su territorio, aconsejo que nos reuniésemos en el callejón del cuervo.

Llegamos con la noche a nuestro favor, nos encontramos con los sujetos, quienes efectivamente sabían más que solo rumores de calle. La discusión debo decir se acaloró, se negaban a revelar su identidad, ¡esa no es forma de mantener una discusión! Mucho menos cuando decían querer ayudar. Hubiésemos seguido ahí en puras palabras cuando de pronto avisté una pequeña criatura merodeando en los techos, espiándonos, ¡era un diablillo! Fue el momento de hacer gala de nuestras habilidades. Rápidamente lo perseguimos por los tejados y, entre mis acertados sortilegios y, debo decir, la ayuda del par de extraños, que mostraron tener recursos interesantes, capturamos a la criatura.

Un leve vistazo y lo supe, no era cualquier diablillo (como si fuesen muy comunes, ¡ja!) era un familiar… ¿que qué es un familiar? bueno, algunos magos… olvídalo, sirve más vino… el punto es que tenía dueño, el cual no tardo en aparecer. Era el mago mequetrefe de hace unas horas, el mismo tipo algo torpe que se acercó a nosotros preguntando por las ofertas de dinero trabajando para la guardia, pero no podía ser solo eso, no cualquier arcanista vincula un diablillo a su voluntad, no, eso es digno de alguien con poder, grandes cuotas de poder. Se acerco, saliendo de entre las sombras aquel mago,, tenía un buen disfraz, pero yo una mente más aguda ¿sabes? Era claro, tenía todas las señales, así que les advertí a los demás: “No suelten a ese diablillo”. Era nuestra moneda de cambio. Luego encaré a la figura cada vez más sombría, y a sabiendas de la ofensa que le propinaba, le dije: “Basta de engaños, demonio”. Y créeme, fue como un puñal en su orgullo, replico: “No me confundas con esas insignificantes criaturas”. EL telón se había levantado “Ah, entonces basta de engaños, Diablo”. Fue momento de comerciar, nos espiaba, y te aseguro, si hubiese querido, no estaría aquí contándote mi historia, pero teníamos a su diablillo, y a cambio de su vida nos ofreció 3 respuestas, a 3 preguntas. Cuando hablas con un diablo debes pensar bien cada palabra, y mucho más cuando has de preguntarle algo. Nos reveló una pieza fundamental en este fatal puzzle, su objetivo aquí: venía a cobrar una vieja deuda de los Laucennia. Le entregamos su pequeña abominación, y se retiró a través de un umbral infernal.

¿Que más te puedo decir? estábamos en problemas, en medio de un juego de poder con Reyes y reinas demasiado grandes, con demasiada sangre de por medio. Para hacer menos amena aún la velada, los dos sujetos insistían en mantener el anonimato, a pesar de mis llamados a cooperar con franqueza. Uno de ellos se presentó, el semi-elfo, Subenol Dundragón era su nombre, hábil con los sortilegios al parecer, y en el combate anterior me quedo claro que guardo algún vínculo con el mundo feérico. El otro sujeto al parecer se ofusco con mi actuar, no se por que, después de todo estaba ayudando a la maldita ciudad que llama hogar, ¡y aún no recibía ni una pieza de oro! Pero bueno, entiendo la frustración de ver tu hogar en peligro, mancillado, amenazado, con o sin oro, estaba dispuesto a ayudar.

A lo que no estaba dispuesto era a seguir discutiendo con mentes tan tozudas. Tomamos un carruaje con el enano y nos dirigimos a la guarnición, necesitaba descargar mi frustración, destapar mi vino élfico y calmarme, era hora de sacar deducciones. Y eso es lo que mejor hace una mente de alquiler como yo.

View
Capítulo segundo: Preparativos de medianoche
Asalto implacable
Un siniestro visitante de gran importancia para la familia noble regente del distrito de Vigía en los muelles, anuncia su arribo próximo, mas las implicancias de su visita podrían representar una molestia no tolerable, para una pequeña cofradía de asesinos llamada “filos de plata”, que buscan a su vez desbaratar el poder local…

El aire apesta y no lo digo por nuestra incursión la noche pasada en los hermosos alcantarillados de Puerta del Oeste. ¡No! El aire realmente apesta como si algo malo viniese en camino. En fin luego de cumplir mi misión veremos que haremos con esta asquerosa ciudad y sus olores.

Mi misión en esta ciudad es extremadamente importante y por ello requiero la ayuda de ciertos aliados como Tuskan Bribederos el tabernero del Dragón Pinto. Puedo ver el miedo y la preocupación en este viejo y gordo tabernero. Claramente no esta de acuerdo con nuestra campaña y al parecer el oro no es suficiente incentivo para él, pero sus preocupaciones son fáciles de entender luego de ver como mira con deseo y perversión a una de sus propias hijas. Me pide que por favor las deje fuera de esto, que no podría vivir en una ciudad que no le permitiera sus “libertades”. Sus palabras de libidinoso solo se escuchan como a las de un hombre desesperado en una ciudad desesperada….Todo eso cambiara cuando mi campaña este completa.

La primera fase de mi campaña es ingresar en las filas de la guardia de la ciudad, para ello hice amistades con el capitán de la guardia Adrik Warstout y luego de algunas jarras de cerveza y contarle algunas de mis historias parece confiar lo suficiente en mí como para pedirme entrar a las cloacas a medianoche con un mediano de nombre Flint Pieshermosos. Luego de esa incursión y de salvar el pellejo del capitán de morir en un río de escoria y quien sabe que más, me pidió verlo a la mañana siguiente en el edifico de la guardia.

A mi llegada al edificio de la guardia, había un gran movimiento de tropas afuera de ésta, pero no había señas del capitán, por lo cual decidí pasar tiempo con algunos de los guardias. ¡Débiles! Con un sentido de la justicia que no va más allá de las ordenes que puedan darle sus superiores, estos hombres no son de utilidad para el reino de Cormyr, pero…Su numero es considerable e infligen cierto respeto en las escorias de por aquí, lo cual podría ser un problema. Quizás, si no puedo convencerlos de mi causa pueda encontrar otros medios para motivarlos.

Ha llegado el capitán y de inmediato empezó a dar ordenes y los guardia comenzaron a formarse. Como imaginé un gran operativo se iba llevar a cabo y al parecer yo estaba contemplado en él. El plan era simple: Entrabamos a la dependencia del gremio de asesinos “Filos de Plata” los liquidábamos y tomábamos la cabeza de sus líderes como ejemplo para que los sobrevivientes dejaran de hacer sus “negocios”. Un plan suicida, brutal, pero efectivo y aunque sospechaba de las verdaderas intenciones del capitán en realizar dicho ataque, decidí seguir la corriente.

Al parecer ésta noche mi arma se deleitará con la masacre…Ahh como en los viejos tiempos en la batalla de las Tierras de los Valles…Buenos tiempos aquellos.

Previo a la operación, el capitán decidió pedir ayuda a uno de estos “gremios” y para variar era la organización de ese mediano endeble de la noche anterior Flint Pieshermosos. Su gremio “Las Sombras Fugaces” tenían una vendetta con los “Filos de Plata” . En un resultado previo a una de sus reseñas, algunos miembros de las sombras fugases fueron capturados y torturados y al parecer quedaron unos pocos vivos y esta sería una buena oportunidad para rescatarlos. Para ello contamos con la ayuda del Maestro Dokar, el mago que nos encontramos la noche anterior en las cloacas y la razón por la que entramos ahí en primer lugar. Él nos contó que su cabeza valía mucho para el clan de los Filos de Plata, pero que aun así nos iba a ayudar.

La noche cayó, los hombres del capitán estaban en posición y estábamos listos para el ataque. Mi sangre hervía en la ansiedad de la batalla, cuando el capitán dió la orden de avanzar, no lo pensé dos veces y entré cargando a la taberna. Mi escudo fácilmente destruyó la ventana del recinto, mientras los guardias entraron por la puerta principal. Dentro habían solo campesinos y gente con pinta de pocos amigos, así que decidí que no valían la pena y con un rugido hice que entraran en pavor. ¡Asquerosas ratas traicioneras! Al parecer hasta el más “inocente” de los pueblerinos era una amenaza y con lo débiles que estos soldados de la guardia son, no tardaron en caer por los ataques de los pocos que lograron sobreponerse a mi rugido. No valían la pena, pero me vi forzado a machacar mi martillo en las insolentes cabezas de los que osaron a luchar contra nosotros.

Luego de la batalla, encontramos un pasadizo secreto a lo que parecía ser un calabozo. ¡Ja! Que original. Que sería de un gremio de asesinos sin un calabozo lleno de trampas mortales, por suerte el endeble Flint sirvió de algo y desactivó las trampas del camino y nos dió una ruta segura hasta lo que parecía una bifurcación de tres pasillos. Decidimos dividirnos: El capitán, Fint y yo tomamos un par de hombres y avanzamos cada uno por caminos diferentes, sin embargo al parecer era mi día de suerte, por que al final de mi pasillo me encontré con un par de feroces guerreros gemelos que usaban hachas de dos manos. Me preparé para el ataque y le dí la orden a los soldados que iban conmigo de esperar. El primero de los guerreros se abalanzó contra mi, pero logré soportar su ataque, aunque no puedo decir lo mismo de uno de los soldados. Este guerrero parecía ser digno de mi martillo, así que no dudé y con mi escudo lo empujé contra la pared donde le rompí una par de costillas demostrándole que hablaba en serio y con mi martillo machaqué su cuerpo. Podría haberlo matado, pero decidí dejarlo inconsciente, tenía otros planes para él. Para mi sorpresa el otro soldado que se encontraba conmigo era un realidad un asesino de los Filos de Plata, por lo cual puso mi situación un tanto difícil. En mi sorpresa el otro guerrero enfurecido me ataco con su hacha girando como una demencia tal que me hizo difícil frenar su ataque. ¡Suerte de principiante! Mientras mi sangre hervía al punto de la ira pude escuchar los gritos del capitán que de alguna manera y por muy molestos e insignificantes que eran, me hizo sentir un vigor que me ayudó a soportar las heridas que recibí, además el mismo capitán saltó en mi ayuda con su martillo y juntos vencimos a los guerreros y al traidor soldado.

El capitán estaba preocupado por Flint y corrió en su ayuda, mientras que yo me quede atrás para “conversar” con uno de los gemelos. Si no podía convencer a estos endebles soldados en que me ayudaran, quizás si estimulaba a los Filos de plata, ellos podrían hacerlo. Así que le planteé una oferta a este moribundo bárbaro y luego de escucharla se marchó arrastrando el cuerpo de su hermano gemelo. Mi plan estaba en curso, pero aún necesitaba que la guardia confiara en mí, así que fuí en la ayuda del capitán el cual se encontraba en una muy mala situación. Flint había encontrado una puerta a lo que parecía una habitación solitaria con algunos cofres que podrían contener tesoros robados, pero con nuestra aguda visión notamos que estaba llena de asesinos escondidos. Flint temeroso de la situación estuvo a punto de correr, si no fuese por que se le mencionó que parte del botín sería para él. ¡Pequeña rata interesada! Esta son la clase de persona que deben ser erradicadas y por lo cual mi campaña debe ser exitosa sin importar el coste. En fin, entramos a la habitación y peleamos con los débiles bandidos, pero en el fervor de la batalla no nos dimos cuenta que había otro ser en la habitación. Para cuando nos dimos cuenta ya era tarde. Flint yacía en cenizas en una esquina. ¡Un hechicero!. Sin dudarlo me abalance contra él y luego de un par de golpes bien dados el hechicero cayo frente a nuestros pies.

La misión pareció ser un éxito y al parecer el plan del capitán funcionó, con más bajas de las que él pensaba.

La peste en el aire que sentí en la mañana parecía crecer y hacerse más notorio. Algo andaba mal en esta ciudad y siento que esta peste podría ser un retraso para mis planes. Sin embargo la palabra del rey es absoluta y cumpliré esta misión aunque me cueste la vida. ¡POR EL REY DE CORMYR!

vyrax_imagen.jpg

Vyrax, Sobrespada de los Dragones Púrpura.

View
Capítulo primero: Las sombras fugaces
Formando alianzas
Entre la curtida población de Puerta del Oeste, un extraño sentido de armonía dictado por la ley del más fuerte y el espíritu de independencia de sus habitantes, marca el día a día en la mayoría de los distritos , la iglesia de Bein con puño de hierro, controla los desordenes más controversiales y guía las decisiones importantes de la ciudad. La aventura se esconde en cada calle y pasaje de esta enorme sociedad de gentes de mala vida, donde la bondad sólo podrá proliferar en los corazones de aquellos dispuestos a defenderla.

Puerta del Oeste, Distrito de los Muelles 1479

Una noche ajetreada en el puerto, como siempre. Los papeles y permisos de las embarcaciones se amontonaban en mi escritorio, nada fuera de lo común salvo por una embarcación menor, el “Viento Veloz” que a mala hora no tenía el sello de procedencia…como si el capitán de la guardia no tuviese ya suficientes cosas que hacer para tener que ir personalmente a los muelles a solucionar los entuertos de capitanes poco diligentes. Como sea, tuve que partir a los muelles a revisar y autorizar la entrada del barco al puerto. En el camino de vuelta al edificio de la Guardia, una escena familiar en este sucio y querido puerto saltó a mi vista: Un extranjero siendo embaucado por las sabandijas locales, JA! …y no era un forastero cualquiera, era un dragonborn de algo así como seis pies y medio de alto, todo embutido en una armadura de placas y portando una maza enorme. Tal vez pensó que su imponente presencia intimidaría a las ratas locales, pero aquí en Puerta del Oeste los delincuentes tienen olfato para los novatos y, si no intervenía alguien, la situación sólo podía terminar en problemas…y no me gustan los problemas en mi distrito.
Así que fui al encuentro del grandulón, me presenté con la introducción típica para los forasteros, advirtiendoles de los peligros y ofreciendoles guía para la taberna local. El dragonborn resultó ser un guerrero un tanto fanfarrón, no tardó en relatar cómo había sido capaz de matar un dragón ¿Pueden creerlo? era capaz de matar un dragón pero acababa de ser asaltado por unos mocosos sin darse cuenta, JA!, de todas formas tengo suficiente experiencia para saber que hay que creer las historias a medias, el dragonborn se veía como un guerrero curtido, de eso no había duda y, con lo rápido que la Guardia se queda sin efectivos, un grandulón como ese no vendría nada de mal.
Al cabo de un rato llegamos a la taberna del Dragón Pinto, un excelente establecimiento con una de las mejores cervezas no enanas de la región. Ahí hablamos un rato y, como Vyrax (así se llamaba el cara de lagartija) andaba buscando trabajo, le ofrecí un puesto en la guardia. Aceptó al instante.
Bebíamos un par de cervezas cuando unos gritos provenientes de la plaza frente a la taberna llamaron nuestra atención. La bulliciosa taberna pareció quedarse en silencio. Todos, salvo el extranjero, sabían de qué se trataba: Un sacrificio para el malvado hijo de la orca de Bane.
Cada algo así como seis meses, los clérigos del dios cara de mono tenían permiso de los líderes de la ciudad para tomar un pobre diablo y sacrificarlo a su odiosa deidad. Salí de la taberna para ver de quién se trataba esta vez. El infortunado era un contrabandista de poca monta que había caido un parde veces en mis celdas. Sin duda era una rata de ciudad…pero era una rata de MI ciudad, y si iba a ser castigado, debería ser castigado por la Guardia.
Me acerqué a los clérigos para hacerles una propuesta…en los calabozos de la Guardia había un delincuente mayor, un asesino despiadado y brutal, usuario de magias oscuras y poderes más allá de nuestro entendimiento que ponía nerviosos a los muchachos que lo custodiaban. El tifling en cuestión se llamaba Berzeus, y les ofrecí cambiarlo por el piojoso contrabandista. Claramente, si alguien merecía morir de una forma tan horrible, ese era Berzeus…aunque, para ser sinceros, a nadie podría desearle los horrores del templo de Bein.
Llegamos a la guardia con los clérigos de Bein que, siendo fieles a la verdad, más que sacerdotes parecían cadáveres andantes.
Luego de una “amena” conversación, los guardias trajeron al maldito Berzeus, vestido de pies a cabeza con grilletes, ante nuestra presencia. Luego de un intercambio de palabras profanas entre los clérigos y el asesino, uno de los clérigos aceptó el intercambio y procedió a examinar mediante algún extraño movimiento de su mano a Berzeus. Cuando la mano del clérigo ya iba a tocar la cara del tifling algo ocurrió: Berzeus desapareció sin más.
En ese momento lo clérigos se pusieron alerta, al parecer podían detectar dónde iba el tifling y comenzaron a correr por las calles de mi distrito. Rápidamente di un par de instrucciones a mis muchachos para que pusieran a salvo al cotrabandista en el templo de Tyr y corrí en pos de los Banitas y de Berzeus, un criminal que ciertamente no podía quedar libre nuevamente.
Llegué al sector del Dragón Pinto y allí, en la plaza, una antigua estatua que al parecer fue erigida en honor al padre de Lady Dreneris Laucennia lloraba sangre por sus ojos. Los sacerdotes de Bane se acercaron a la estatua con cuidado, pero cuando llegaron a su lado una intensa luz salió despedida de la estatua, haciendo desaparecer a los dos clérigos.
Me acerque al lugar, las calles estaban vacías. La gente ya se había escodido al ver que los sacerdotes de Bane andaban buscando un sacrificio. Fui a la taberna a buscar a la nueva adquisición de la guardia, Vyrax el caradelagartija matadragones, y juntos partimos a buscar información.
Encontramos a mi informante cerca de un puesto de cerveza. Era un mediano llamado Flint Pieshermosos, miembro de la cofradía de las Sombras Fugaces. Nos explicó que, si bien él no sabía qué podría haber ocurrido con Berzeus, sí sabía quién sabía: el Maestro Dokar.
Encontrar al maestro Dokar no fue una tarea fácil. Tuvimos que entrar a las alcantarillas de la ciudad (una experiencia horrible aunque, para ser sinceros, he estado en tabernas peores), luchar con hombres ratas y zambullirnos en agua con mierda para llegar al dichoso mago.
Finalmente, logramos conseguir que el maestro Dokar comenzara a investigar al respecto, dice que tendrá respuestas para nosotros en un par de días.
Por lo que a mi respecta, ha sido suficiente por esta noche.
Éste problema viene a poner todo patas arriba. Al llegar a la guardia me han avisado de la llegada de un mensaje. Una embarcación con la llegada de un vampiro…Sí, un vampiro, invitado por las autoridades de la ciudad, ya está a punto de llegar a puerto y la guardia debe asegurar que no haya incidentes. No soy un enano que se queje demasiado, pero creo que a la Guardia le vendría bien un aumento de paga…cómo si a alguien le importara, JA!.

Adrik Warstout, Capitan de la Guardia del Distrito de los Muelles.

View

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.