Mareas del terror

Capítulo cuarto: Un requiem para el Distrito de Vigía

Alianzas en tiempos de terror

Las horas sin descanso marcan su punto culmine en el peor de momentos, el peligro se huele en cada esquina del Distrito de Vigía de los muelles, y figuras maliciosas amenazan con detener la carrera contra el tiempo de nuestros héroes. Las noticias vuelan rápido y muchos de los pobladores y trabajadores del mismo, han optado por dejar el lugar, mientras otros guiados por una mano invisible, comienzan a realizar los preparativos de bienvenida a la muerte.

Una neblina espesa cubre el distrito esta noche, oscuras fuerzas se han presentado y amenazan Puerta del Oeste de manera tan repentina, un baño de sangre que acabo con algunos de mis amigos, una amenaza sobrenatural que proviene del mar y hace tan pocas horas otra mas se presenta. Puerta del Oeste no es mas que un tablero para un juego de poder entre grandes fuerzas de las cuales sospecho que tan solo conocemos unas cuantas…. Susurros en mi cabeza a ratos, la amenaza de un vampiro en las costas y la presencia de un diablo entre las calles, y todo esto tan solo parece ser parte de la política, una mas sucia de lo que había imaginado.

Al comienzo, pensé que Dubar lo que necesitaba de mis servicios, un trabajo para un hombre que mi padre llamaba un experimentado aventurero, de ser así, habría buen dinero para quizás sacar a mi dulce madre de estas inmundas calles y llevarla a barrios mas altos, o quizás en Cormyr para darle una mejor vida. Sin embargo, estoy comenzando a creer que Dubar me convocaba no para pedir ayuda, si no para darme aviso de lo que sucedería, no podía arriesgar la vida de mi querida madre ante un peligro como este, iba a hacer lo que estuviera a mi alcance para salvar Puerta del Oeste.

Las Espadas de Plata parecían una organización bastante decidida, unida y confiable, aun dentro del sigilo en el que operaban. Cêrevor, hermano de las Espadas de Plata parecía junto a Dubar el mas decidido de todos a defender Puerta del Oeste, fue quien me guió a comenzar el trabajo de evitar el desembarco del Bruma Azul; en el proceso, logramos contactar con el líder de la guardia, un enano tozudo, sin embargo tan decidido en sus ideas como Dubar, y a uno de sus miembros que me extraño mucho, un alto elfo de gran habilidad mental, pero cuyas intenciones aun no he logrado descifrar.

Después de una larga y absurda discusión sin sentido con estos hombres, y un interesante intercambio de información con un diablo, finalmente Cêrevor y yo nos pusimos en marcha de regreso al mausoleo en que las Espadas de Plata se estaban reuniendo. Todo parecía cobrar sentido, los Laucennia invitaban a un vampiro para dar el abrazo a su padre y otorgarle la eternidad, mientras que el diablo vendría a recobrar su paga a los Laucennia, ¿que trato realizó esta familia con tan maligna criatura? ¿es un pacto diabolico la fuente de su dinero y su poder? ¿sería su alma la que viene a cobrar este diablo, o es acaso otra la paga que viene a buscar?. No terminaba de pensar en las opciones cuando las Estrellas Fugaces nos emboscan tan pronto llegabamos al mausoleo en que las Espadas de Plata se ocultaban. ¿Una emboscada? Pero, ¿no deberían pensar que las Espadas de Plata habrían sido eliminadas después del baño de sangre del día anterior? Al parecer entre los invitados de Dubar habría un soplón. Con cada hora que pasa, mas cartas parecen entrar a este juego de poder, aun así no puedo evitar pensar ¿quienes son los peones, y quienes las mentes maestras? son tantas ideas, algunas que se están incompletas, y otras que tal vez piense que estén completas pero me podría estar engañando.

Después de tan larga y peligrosa noche, Cêrevor por suerte logro esconder nuestra presencia en un granero de gran manera, pues al despertar notamos indicios de que nos buscaron en el lugar, al parecer hay ojos sobre nosotros en todo momento, ¿serán las Estrellas Fugaces? Es demasiado el interés en un grupo ya casi sin miembros… ¿Serán los Laucennia los que mueven sus hilos, o existe otro participante?.

De todos modos, un nuevo y oscuro día se avecinaba, aun mas oscuro de lo que en mi mente se cruzó. Las ordenes de Dubar fueron claras, las Espadas de Plata deben continuar, y con esta orden, se dispersaron para luchar otro día. En lo que a mi y Cêrevor respecta, nos dirigimos al muelle para tener la oportunidad de ver y futura-mente informar lo que sucedería el día de hoy. Después de un nuevo intento de formar una alianza con la guardia, terminamos comprando un permiso para actuar en su nombre, es un buen paso, por desgracia, sería lo único que podría llamar “bueno” desde que todo esto comenzó, pues ver como a pesar de que el capitán Aldrik habría logrado con éxito mantener alejado al Bruma Azul, de este saldría una nube tal cual su nombre menciona, dirigirse hacia la costa para darnos la vista de un horror que por un momento me recordó el frío del mar y su oscuridad en plena tormenta como alguna vez presencié. El terror que habíamos intentado evitar con tantos esfuerzos se presentó ante nosotros, con una bienvenida digna de un príncipe o un rey, el cual caminaba entre sus súbditos y los sumergía en un siniestro trance para doblegar su voluntad.

Todos los esfuerzos habrían sido en vano, solamente pude esconderme para no caer ante la influencia de este príncipe de las tinieblas, y recordar esa voz en mi mente que me decía “tu señora te puede salvar”, nuestra única esperanza tal vez se encuentre en este mar del terror, y en conseguir ayuda en otras tierras.

Y mientras la marcha del no-muerto manchaba las calles de rojo y negro, a lo lejos se pareció escuchar al patriarca de los Laucennia en su lecho.

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Veliard Fomtilgi

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